Ana Gea es editora y co-directora de Gràffica, una revista que en menos de una década se ha convertido en un medio fundamental en la divulgación de la cultura visual. Ana compagina su vida laboral con la enseñanza en el máster Mag de la Universidad Politécnica de València.

 

Entrevista

«La idea de que una persona está en su casa y de repente alguien se fija en él y le dice “oye, ¡Cuánto talento tienes!” Eso es mentira.»

¿Cómo es dirigir una revista como gràffica en la que puedes conocer y a tantas mujeres creativas?

Maravilloso. Muy reconfortante, es decir, dirigir una revista como Gràffica al margen de los géneros ya de por sí es interesante, puesto que te ofrece la oportunidad de tener una visión muy ámplia, no sólo a nivel local ni nacional si no internacional. En nuestro caso, además, abarcamos lo que es la cultura visual en su más amplio espectro, lo que quiere decir que no nos centramos tan solo en diseño gráfico, ilustración, fotografía, tipografía, etc. Si no que abarcamos mucho más, también hablamos a veces de cocina, de música… al final hablamos de creatividad y de disciplinas que tienen que ver con la cultura por lo cual es muy reconfortante. Evidentemente se conocen muchos casos de mujeres pero si que es cierto que existe una problemática, nosotros desde el número uno de Gràffica y desde nuestros inicios hace ya unos diez años nos marcamos como objetivo justamente ser un altavoz que diese espacio a la mujer. No siempre es fácil, cuando nosotros tenemos que contratar ciertos servicios para nuestras revistas impresas, por ejemplo ilustración, siempre intentamos que haya una equidad y contratar a mujeres pero no siempre lo conseguimos. Pero, cerrando tu pregunta, ¿Cómo es? Es apasionante, emocionante, es muy inspirador y es altamente interesante. Evidentemente también hay mucho esfuerzo, incertidumbre, también te encuentras con frenos.. Pero al final la balanza vence hacia el lado positivo.

«Desde el número uno de gráfica nos marcamos como objetivo justamente ser un altavoz que diese espacio a la mujer.»

¿Cómo ves el panorama del diseño en la actualidad?

Yo el panorama del diseño lo veo en un momento de profundo cambio, el diseño siempre ha estado en un entorno en el que se producen muchos cambios a nivel tecnológico, estratégico, etc. Pero, ahora mismo más que nunca. Está en una continua transformación, sí que es cierto en el que estamos en un momento en el que la profesión se va a transformar y yo creo que para bien. Ten en cuenta que ahora los estudiantes que están en las aulas saben manejar muchas herramientas y en cuestión de años será complicado cobrar por cosas tan específicas, tenemos que abrir nuestra mente a nuevas ideas y formas de trabajo. Y, en cuestión a la brecha de género es algo que existe en la sociedad. Yo creo que el diseño podría ser uno de los sectores más comprensivos, en fábricas, hostelería, construcción… hay muchísima más brecha. Creo que en el diseño hay otras cuestiones, pero en comparación con otros sectores no hay tanta.

Por tu posición laboral habrás tenido muchísimas charlas interesantes con mujeres creativas, ¿qué crees que es lo más desafiante para ellas?

Creo que a nivel creativo hay muchas mujeres que, a veces, sienten el síndrome de la impostora. Yo creo que la mujer es latentemente más emocional que el hombre, y a parte tenemos la segregación de hormonas. Entonces es cierto que la mujer es más emocional y es cierto que, algunas mujeres, somos emocionalmente más desequilibradas. La mayoría de las mujeres tienen procesos que conocemos como menstruación o menopausia que, evidentemente, altera de por si el estado de ánimo. Esto, a veces, puede ser un freno porque toca la autoestima y al tocar la autoestima una tiene más desequilibrios emocionales.

¿Crees que las mujeres del sector creativo obtienen el reconocimiento que merecen?

No. No lo obtienen, mi duda es si realmente esas mujeres trazan estrategias para obtenerlo. Es decir, al final vivimos en una sociedad utópica e hipócrita a la vez que falsa entonces muchas veces esos premios que vemos son el resultado de unas estrategias de querer estar ahí. Por ejemplo, para el premio nacional alguien te postula para él. La idea de que una persona está en su casa y de repente alguien se fija en él y le dice “oye, ¡Cuánto talento tienes!” Eso es mentira. A la mayoría de premios que existen uno paga y se presenta, y en muchas ocasiones ese que paga y se presenta realiza un proyecto que sabe que tiene posibilidades de que le den un premio. Hay muchísimos proyectos que podrían ser perfectamente premio pero no lo reciben porque ese año no era tendencia. El que te den un premio también tiene que ver con que tú quieras que te den un premio. Pero por ejemplo en los premios nacionales suelen buscar a alguien que tenga una cierta visibilidad, alguien que ya haya salido en los premios y haya destacado. Entonces hay mujeres que quizá cumplen los requisitos pero son más invisibles, entonces no reciben este premio. Por ejemplo Pati Núñez si que ha ido muy visible, se ha hecho un hueco en el mundo del packaging, ha salido en muchos medios, ha vivido una cierta época que tiene que ver con la agitación de la creatividad en Barcelona junto a Mariscal y mucha más gente influyente, tiene esa aura que también coincide como para que te den un premio. Pero bueno, es un no rotundo. La mujer no está reconocida en los premios, habría que ver dentro de las estadísticas qué cantidad de mujeres se presentan y después que mujeres llegan a obtener uno para llegar a tener una visión real de esto.

«La mujer no está reconocida en los premios.»

El número de “Mujeres” de Gràffica fue extraordinario, ¿Cómo llegasteis a plantearos una publicación tan especial como esa?

Bueno, evidentemente nosotros como te decía siempre hemos intentado que exista una paridad pero el que hubiese un homenaje – aunque no me gusta llamarlo así – a las mujeres nos parecía necesario. Aprovechamos el mes de Marzo para lanzarla con motivo del día de la mujer. También tengo que decir que en ese número por ejemplo nosotros contactamos con muchas mujeres, se me ocurre una fotógrafa que hemos intentado contactar con ella varias veces y nunca estaba disponible. Es decir, a veces esa visibilidad de las mujeres también es por que anteponemos otras prioridades. En ocasiones la mujer se cuelga un auto escudo que es complejo y que no nos deja dar esa visibilidad a su trabajo.

¿Qué has aprendido que desearías haber sabido hace diez años?

Yo creo que todo lo que he hecho ha sido adecuado para llegar adonde quería y ese camino al final es aprendizaje. Quizá hubiese sigo algo más dura en algunos aspectos, yo tengo poca dureza de por si. Soy una persona bastante sensible, comprensiva y bastante dada hacia afuera, siempre estoy dispuesta a la ayuda y quizá ya no por ser mujer u hombre, porque creo que esto te lo da la edad, con la edad quizá tienes que empezar a pensar en que tienes que ser más estricta y más prioritaria en algunas cuestiones, sobretodo cuando tienes una empresa. Y, sobretodo, tienes que tener más amor propio. Todos hemos vivido situaciones en las que la mujer ha estado concebida como un ser predispuesto, yo tengo a muchas mujeres alrededor que en su léxico sin darse cuenta utilizan palabras o expresiones que no favorecen en nada a la situación que estamos viviendo. Lo dicen sin darse cuenta, claro, pero en ese subconsciente del cerebro está habitando un problema muy importante y muy peligroso. ¿Qué ocurre con esto? Que parece que nosotras de manera inconsciente siempre tengamos que estar dispuestas a la ayuda, a la comprensión… y esto hace que, en ocasiones, te olvides de ti misma.

¿Qué le dirías a una mujer que está empezando su carrera?

Que se la crea. Es decir, al final el ser humano cuando llega a hacer algo es porque se cree capaz de hacer ese algo y porque le motiva. Sin motivación no hay capacidad, entonces que lo que tenga que hacer lo escoja libremente, que apueste por ello y que se lo crea sobretodo. Todos los seres humanos y todas las mujeres somos capaces de escribir, de viajar, de dar conferencias, de tocar el piano… Está científicamente probado que alguien que no sabe dibujar después de x prácticas va a saber dibujar, lo que pasa es que te lo tienes que creer. Pero creer no quiere decir transformarte en un ser superior ni perder la humildad, hay gente que se lo cree en exceso. Es que si tú no crees en ti misma, nadie va a creer. Luego claramente hay que esperar un tiempo y tener una constancia, etc.